Jóvenes al micrófono… ¡Ven y enrédate!

Ala multitud de jóvenes que se reunieron en la Academia de Maryville, en Des Plaines, no les importó que fuera la media noche.

Para ellos, eso era parte de la atracción de la JMJ al Estilo Chicago II, una fiesta programada para coincidir con el cierre de la celebración internacional de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid.

“Es muy cool reunirse en el espíritu con personas de todo el mundo”, comentó Summer Fields, de 17 años, miembro del grupo de jóvenes en la Parroquia de San Lawrence O’Toole en Matteson. Varios miembros del grupo juvenil de su parroquia acudieron a la cita, orando en solidaridad con tres de sus compañeros, que habían ido a Madrid.

El evento incluyó conciertos, sesiones de catequesis, oportunidades para la oración y la misa, siguiendo un programa que inició a las 8:30 p.m. del 20 de agosto y continuó hasta las 5 a.m. del 21 de agosto. El “almuerzo” fue servido cuando la misa terminó pasadas la 1:30 de la madrugada. Asistieron más de 1,200 personas, de acuerdo con Cathy Walz de la Oficina para la Catequesis y la Pastoral Juvenil de la arquidiócesis.

Tres jóvenes y sus chaperones de la Blessed George Matulaitis Missionm, una misión de Lituania en Lemont, llegaron al evento sin saber qué esperar. Brigita Gerulskis, de 13 años, dijo que quería venir porque su hermana mayor viajó a la Jornada Mundial de la Juventud 2008 en Colonia, Alemania, y regresó hablando de lo divertido que era.

“Este es mi día mundial de la juventud”, dijo. Ella y sus amigas, Marja Cuivas y Lukas Razumas, deseaban saber lo que era quedarse despiertos toda la noche, dijeron.

El Obispo Joseph Perry, quien fue el celebrante principal de la misa a la medianoche, dijo a la congregación que en realidad eran parte de la Jornada Mundial de la Juventud de España.

“Ustedes y yo no pudimos hacer el viaje”, dijo el obispo. “No obstante, estamos unidos en sólida comunión con el Papa y con los jóvenes cristianos de todo el mundo”.

Aunque muchos de los acompañantes adultos tenían cara de sueño cuando el padre José María García- Maldonado los saludó con un alegre “Buenos días” al inicio de su homilía, la mayoría de los asistentes a adolescentes y adultos jóvenes voluntarios tenían energías para seguir.

“Este es un lugar santo, donde miles de personas acuden cada domingo en busca de Dios”, dijo García Maldonado, sobre la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe en Maryville. “Pero el peregrinaje normal, viene en la mañana, cuando estamos listos para darles la bienvenida. Esta noche es algo muy diferente. Ustedes ha venido en medio de la noche y algunas personas están probablemente preguntándose, ¿qué están buscando?”

Pues la media noche fue uno de los momentos favoritos de Jesús para orar y los jóvenes en la misa eran como los discípulos que invitó a rezar con él, dijo García-Maldonado. “Todos nosotros estamos tratando de estar en la presencia real de Jesucristo”.

Antes de la misa, los jóvenes llenaron un gimnasio para escuchar una variedad de músicos y disc jockeys, bailando y golpeando pelotas de playa hacia el techo. Mientras que algunos vestían ropas con los nombres de las tiendas de moda para adolescentes – Abercrombie, Aeropostale y Hollister, entre otros – muchos llevaban camisetas estampadas con los nombres de sus parroquias o de sus grupos de jóvenes. Un grupo de jóvenes jugó haciendo menos la popularidad de la saga “Crepúsculo” con camisetas que tenían estampado un simulacro de votación que ofrecía las opciones de “Equipo Edward”, “Equipo Jacob” y “Equipo Jesús”, con la opción de “Equipo Jesús”, marcado con una cruz.

El grupo de jóvenes de la Parroquia de Santa Clara de Montefalco, todos con camisetas iguales, se había apostado fuera del espacio cerca del escenario. Marisol Aguilar, uno de los líderes del grupo, dijo que quería conocer a más jóvenes que estuvieran dedicados a su fe.

Nicholas Gallinaro, de 16 años, de la Parroquia de San Lawrence O’Toole, dijo que a su grupo le gustó la variedad de la música – ninguno de los cuales sonaba como lo que escuchan la mayoría de los católicos cuando van a Misa los domingos, con letras que explícitamente negaban mucho de lo que ofrece la cultura moderna los jóvenes (“No necesito tu veneno”) y con la conducción del bajo.

Isabel Wallace, 17, también de San Lawrence O’Toole, dijo que la música es un lenguaje universal, especialmente para los jóvenes.

“Como que enlaza a todos juntos”, dijo.

Ella y otros miembros de su grupo tenían muchos deseos de reunirse con adolescentes de otras parroquias y otras zonas de la arquidiócesis que tuvieran ideas afines, vinculándose en persona al mismo tiempo que se unen en solidaridad espiritual con los millones de jóvenes que en ese momento estaban llegando al final de su larga noche de vigilia en España.

Aún cuando el grupo que asistió a la JMJ Estilo Chicago II no vino de lugares tan remotos como los de Madrid, todas las áreas de la arquidiócesis estaban representadas y hubo grupos que provenían de la Diócesis de Rockford y la Diócesis de Gary, Ind.

El evento fue calificado como un éxito por muchos de los participantes, a pesar de algunos fallos técnicos menores. Las previsiones climatológicas que auguraban lluvia obligaron a los organizadores a trasladar el evento de debajo de las estrellas al interior de los dos gimnasios de Maryville y una asistencia mayor a la esperada dio lugar a una atmósfera de vapor en la Misa.

Un grupo de la Parroquia de San Isaac Jogues en Niles vino preparado con almohadas y mantas.

Joana Hidalgo, de 18 años, dijo que era alentador ver a tantos jóvenes que querían unirse a Dios. Sus compañeras, sus hermanas Althea, de 15 años, Edrienne, de 17, y Xenya, de 18, Yap, dijeron que llevarían lo que habían aprendido a su parroquia.

Dentro del programa de la noche hubo sesiones de catequesis, así como conciertos.

El Padre jesuita Michael Sparough, cuyo ministerio incluye la enseñanza a través del performance y la narración, utilizó bienaventuranzas y parábolas como punto de partida, encargando a miembros de la audiencia la distribución de tarjetas de bendición con semillas de mostaza para mostrar lo que Jesús quiso decir cuando habló de la fe, tan pequeña como una semilla de mostaza, capaz de mover montañas.

“Se empieza con algo muy pequeño”, dijo. “Todo comienza con su presencia aquí, esta noche…. se comienza invitando a Jesús a entrar en su corazón”.

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